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Recurra a los antioxidantes para protegerse de los daños de los radicales libres


El organismo está constituido por muchos tipos de moléculas que desempeñan diferentes funciones, pero sobresalen las antioxidantes, que son moléculas que neutralizan a los radicales libres. Si se les deja actuar, los radicales libres pueden dañar las membranas de las células, el ADN y más. Estos daños pueden dar lugar a mutaciones, deterioro del funcionamiento y hasta muerte celular. Para minimizar los posibles daños derivados de los radicales libres, el organismo utiliza un sistema de defensa antioxidante.


¿De donde vienen los radicales libres?


Es imposible evitar totalmente los daños ocasionados por los radicales libres, producto de fuentes internas (endógenas) y externas (exógenas) del organismo. Los oxidantes derivados de procesos internos del organismo se forman como resultado de la respiración normal, el metabolismo y la inflamación.

Los radicales libres exógenos se derivan de factores ambientales, como contaminación, luz solar, ejercicio extenuante y consumo de tabaco y alcohol. Desafortunadamente, ningún sistema antioxidante es perfecto, de modo que las células y el ADN dañados por la oxidación se acumulan con la edad. Una dieta y un estilo de vida saludables suelen ayudar a minimizar estos daños.


Cómo protegen los antioxidantes


Los antioxidantes son moléculas únicas cuya estructura química les permite desempeñar su principal tarea: neutralizar a los radicales libres. Los antioxidantes son moléculas que pueden quitar o dejar un electrón. Esto es importante porque los radicales libres tienen electrones desapareados que los hacen muy reactivos.